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Operación Puertos 2007
La aventura de dos cicloturistas colombianos en carreteras de Europa Col du Galibier 
Col du Galibier
La historia del Tour de Francia nos habla de un puerto de primera categoría, considerado el más alto del Tour, por el que sus caravanas multicolores han pasado en 55 oportunidades, en ascensos que pueden hacerse vía monte Telegraph o bien desde Briancon, como en esta oportunidad. Estoy hablando del Col du Galibier.
Nuestro interés y emoción aumentan cuando recordamos que por esas rampas descendió Mauricio Soler cuando después de coronar en solitario la cumbre majestuosa del Galibier, se lanzó en un vertiginoso descenso para ganar la etapa que terminó en Briancon en julio de 2007. Nosotros haríamos el ascenso en sentido contrario, es decir, tomando como partida la que fue línea de meta en aquella oportunidad.

Briancon. Aquí ganó Mauricio Soler en el Tour de Francia de 2007
Es una subida que se prolonga durante 36 kilómetros, con algunas características muy particulares que pueden hacerla diferente a las demás.
Para describirla haciendo algunos puntos de comparación, podría indicar que sus primeros 3 kilómetros se parecen a la salida que en Colombia conduce de Villavicencio a Bogotá, por la carretera antigua. Después, curiosamente, viene otro trayecto que podría compararse con la misma vía, pero desde el peaje de Pipiral hasta Guayabetal.

Vía Grenoble
Al salir de Briancon, sobre las 10.45 de la mañana, rápidamente se inclina el pavimento y se resienten las piernas con rampas que llegan al 11%; eso inquieta un poco, pero afortunadamente las cosas mejoran cuando aparece un momento de respiro durante un par de kilómetros más, al 7%. Luego, durante cerca de 21 kilómetros, el camino se convierte en auténticas ondulaciones de inclinación, siempre con tendencia al ascenso, sin superar el 10% de pendiente.
La vía es amplia y goza de un pavimento en buenas condiciones. Rápidamente sentimos y comprobamos en nuestro reloj de control, que la temperatura ha pasado de 5 grados en el punto de salida, a 15. No ha llovido la noche anterior, hace sol, y los 15 grados de temperatura caen muy bien, después de haber soportado jornadas realmente frías.
Puede usarse un plato 39 con piñones 24 ó 26 para ir relajado y sin apuros, pero si llevas un 34 adelante, no necesitarás más de un 21 en tu rueda trasera. Pienso que puede subirse a buen ritmo, manteniendo una cadencia de 60 a 70 pedalazos por minuto. Bueno, eso inicialmente.

Si no atendemos la señal, iremos a parar al Alpe D´Huez
Pero la verdad, la subida al Galibier partiendo desde Briancon, tiene dos componentes muy diferentes. El primero, es la subida hasta el Col du Lautaret, que se prolonga durante 28 kilómetros. De ahí en adelante, después de dejar la vía que conduce hacia Grenoble y habiendo tomado una desviación a la derecha, debes enfrentar los 8 kilómetros finales, que te hacen cambiar tu cara de sonrisa que te acompañó tanto tiempo, y te pone a forzar en rampas bastante duras que se asemejan por topografía y paisaje al trayecto entre el punto denominado “La Aguadita“ y San Miguel, en Cundinamarca, aunque con una marcada deforestación en los tramos finales. Sopla una fuerte brisa en contra, y eso te hace sentir más complicado el ascenso.

Faltan cinco kilómetros para coronar
Cuando sólo te faltan unos 4 kilómetros para coronar, observas cómo las barreras de contención de la vía, son verdaderos bloques de nieve que se han acumulado como queriendo proteger a los viajeros de los precipicios que se observan, unas veces a mano derecha y otras, al costado izquierdo. Pero es un trayecto que anima al ciclista a pedalear sin pensar en derrotas; a buscar la cúspide que te permitirá observar, desde allá arriba, un paisaje blanco que se tiende impecable sobre una cadena de montañas. Ese es el Galibier, así lo subimos, así lo sentimos, así lo vivimos y así lo recordaremos por siempre!

Los caballitos de acero
Notas informales:
- Ùnicamente se consumieron 750 ml de agua y un sobre de gel energético.
- En la ciudad de Briancon pueden observarse monumentos que rinden tributo a la bicicleta, por ser esta zona punto de paso obligado en muchas ediciones del Tour de Francia.

Monumento a la bicicleta en Briancon (Francia)
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