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Las campanas de la iglesia están sonando…

Relatos de dos ciclo turistas en las carreteras de Europa
Si por algo recordamos los colombianos el nombre de Lagos de Covadonga,
es nada menos que por la hazaña conseguida por Luis Alberto Herrera
en la Vuelta a España de 1.987. “Lucho” ganó la etapa y logró lo que
hasta ese momento no había conseguido hacer ningún ciclista colombiano:
ponerse la camiseta amarilla de líder en la Vuelta a España. Fue una
Vuelta disputada entre las figuras de la época como Pedro “perico”
Delgado, Laurent Fignon y Sean Kelly, los mejores ciclistas del mundo
en ese momento. Posteriormente, en 1991, Lucho Herrera nuevamente
ganaría la etapa reina de la Vuelta a España, y dos años más tarde, en
1993, sería Oliverio Rincón quien se encargaría de dejar nuevamente en
alto el nombre de Colombia en la ronda ibérica al ganar la etapa de
los Lagos.
Desde 1983, han sido diecisiete las veces en las cuales esta etapa hace parte de la programación de La Vuelta.
Son 14 kilómetros con una
pendiente media del 7,2% y con duras rampas que llegan al 15%. Pero la
inclinación en su recorrido no es constante; habrá momentos en los
que pareciera suavizarse el pedaleo, pero igualmente habrá otros en los
que termina el “descanso” y vienen nuevamente las inhumanas rampas
que, a no dudarlo, harán obligatorio el uso de un piñón 25. En
conclusión, es una subida difícil, más por sus cambios en la
inclinación del terreno que producen la pérdida de ritmo, que por su
pendiente media.
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- Ficha técnica:
- 1120 msnmAltitud:
- 14,0 km.Longitud:
- 1104 mDesnivel:
- 7,2%Pendiente media:
- 15,5%Pendiente máxima:
- Últimos ganadores:
- 2010 Carlos Barredo (ESP)
- 2007 Vladimir Efimkin (RUS)
- 2005 Eladio Jiménez (ESP)
- 2001 Juan M. Mercado (ESP)
- 2000 Andrei Zintchenko (RUS)
- 1997 Pavel Tonkov (RUS)
- Colombianos en primer lugar en el puerto:
- 1993 Oliverio Rincón
- 1991 Luis Herrera
- 1987 Luis Herrera
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Tuvieron que pasar veinte años y, aunque el tango de Gardel dice que eso no es nada, ha sido mucho
tiempo transcurrido desde aquel 1.987 en el que por primera y, hasta
el momento, única vez un ciclista colombiano lograse salir triunfador
en una de las tres carreras por etapas más importantes del mundo: La
Vuelta a España.
Días y años que, al quedar en el pasado, nos
permitieron conocer y vivir en carne propia la cuesta y
complicadísimas rampas de aquella montaña que sirviera de catapulta a
muchos de los nuestros: Lagos de Covadonga.
Situada en el Principado de
Asturias y a muy pocos kilómetros de Cangas de Onís, se erige
majestuosa la montaña que ha sido juez implacable en muchas ediciones
de La Vuelta a España y, lógicamente, de La Vuelta a Asturias.
Quisimos subir a tempranas
horas para evitar un tanto el tráfico automotor, dado que es una región
muy turística y por esta razón frecuentemente suben a su cumbre
cientos y cientos de personas para conocer los Lagos que se encuentran
en su cima.

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El punto conocido como inicio
de la cuesta, está demarcado por la presencia del Santuario de
Covadonga el cual, al pasar por allí, nos permitió escuchar sus
campanas como dándonos la señal de que la etapa había comenzado.
Después vinieron los primeros novecientos metros de ascenso al 4% que
pasaron sin darnos cuenta, hasta aquella curva a la izquierda que
acabó por despertarnos con una rampa que fácilmente subió al 15% . Fue
justo en aquel instante cuando comprendimos que la cosa no iba a estar
tan sencilla como quizás imaginamos o como ingenuamente soñamos. Y, lo
peor de todo, es que no fue una curva, ni tampoco una sola rampa,
fueron muchas, unas tras otras, con desniveles que oscilaron entre el 11
y el 14% sin dar ningún tipo de respiro, por lo menos hasta el km 4,5
cuando pudimos encontrar unos trescientos metros a menos del 8%,
dándonos la oportunidad de tomar algo de líquido y de pensar en lo que
vendría más adelante. Y lo que iba a venir llegó muy puntualmente en
el km seis de la subida, en el punto conocido como La Huesera. Algo
habíamos leído de su complejidad, pero jamás llegamos a imaginar que
sería un trayecto tan duro, excesivamente duro, que nos recordó
inmediatamente nuestro paso por el Mortirolo italiano. Aún así, la
ilusión de salir de aquel sector de la montaña nos hizo ver descansos
donde nunca los hubo, y al mirar nuestro reloj de control veíamos cómo
cambiaba la pendiente del 15 a 17% sin ningún reparo y sin ningún tipo
de misericordia. Pero aquello no duró 200 metros, ni 300… tardó algo
más de kilómetro y medio, hasta llegar a un punto denominado El
Mirador de la Reina. Ya, sobre el km 8, las cosas cambian a favor
sutilmente y, en el km 10, pudimos encontrar un descenso de unos 300
metros que, contrario a lo que podría pensarse, no nos agradó en
absoluto, por la sencilla razón de que un cambio de ritmo tan abrupto
te “corta“ las piernas y te desubica en lo que estás haciendo. Luego
vienen algunos desniveles más, y afrontas una nueva rampa final antes
de llegar al sector de Los Lagos, cumbre de la montaña, y final de
etapa. Son los lagos del Enol y la Ercina que dan un toque espectacular
al paisaje, en medio de una baja temperatura.

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La subida a Lagos de Covadonga, en su momento fue
catalogada por Bernard Hinault y Miguel Indurain como la más dura del
mundo. Compartiríamos esos conceptos, de no existir los últimos 3
kilómetros que suavizan la ascensión y alteran estadísticamente el
porcentaje de la pendiente, logrando confundir a propios y extraños.
Pero realmente es una cuesta temible, durísima, que puede llegar a
complicarse si el terreno (como en esta ocasión) está húmedo y
resbaladizo, lo que hace patinar las ruedas y disminuir la ya poca
velocidad con la que se asciende. Pero en medio del sufrimiento, te
consuela escuchar las campanas que llevan en su cuello los animales de
pastoreo que abundan en la región, sean estos caballos, ovejas o
ganado vacuno; es una bella costumbre de muchas regiones de Europa,
poner una campana en el cuello de los semovientes para, se dice, poder
ubicarlos en momento determinado. Sea como sea, ese constante campaneo
nos hizo sentir acompañados en medio de la más absoluta de las
soledades: la montaña asturiana que tanto nos hizo doler las piernas !
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