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Portada Entrevista La importancia de llamarse José

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La importancia de llamarse José PDF Imprimir E-mail
Escrito por Hernán Payome Villoria   

                                       

                                                                          José Rujano Guillén


En la apasionante historia de La Vuelta a Colombia en bicicleta, sólo tres extranjeros han podido ganarla. Y, curiosamente, los tres se han llamado José

1.952  José Beyaert (Francés)

1.957 José Gómez del Moral (Español)

2.009  José Rujano Guillén (Venezolano)



JOSÉ RUJANO GUILLÉN

Lugar de nacimiento: Santa Cruz de Mora, Estado de Mérida, Venezuela

Fecha de Nacimiento: 18 de febrero de 1982

Edad: 29 años

Estado civil: casado

Hijos: dos

Estatura: 1,62 m

Peso: 50 - 51 kg (en forma)

Pulso al despertar: entre 28 y 30 pulsaciones en competición.

Tamaño de marco: 48

Desarrollos: Platos 53 y 39. Pacha desde 11 a  25 dientes.

Color del pelo: acorde con el color de la camiseta.

Sólo Ciclismo quiso adentrarse un poco en la vida del campeón Rujano, un nombre que puede sonar un poco desconocido para la afición colombiana, pero de pleno reconocimiento mundial desde hace más de  cuatro años.

S.C. Cómo está conformada su familia?

J.R. Bueno, mi familia está conformada por mis padres, María y José Humberto, y por mis tres hermanos: Betty, Judith y José Antonio, el menor de todos y quien fue ciclista en 1997, pero posteriormente desistió de la idea de estar concentrado en una sola actividad. Yo soy el tercero en orden descendente. Tengo dos hijos: una niña de dos años y tres meses, María Victoria, y un niño (fuera de mi matrimonio) llamado Jeisson José.

S.C. Qué estudios ha realizado?

J.R. Terminé el  bachillerato pero posteriormente suspendí mis estudios, aunque sueño con dedicarme como empresario en el área de la construcción y de la compra y venta de apartamentos. Todo ello cuando me retire definitivamente de la actividad ciclística.

S.C. Cómo es su alimentación en carrera?

J.R. Todo depende de la rudeza de la competencia pero, para el caso particular de La Vuelta a Colombia, mi alimentación  estuvo conformada a base de mermelada, pan, pollo y geles recuperadores, aunque confieso tener  problemas con la glucosa (estados hiploglicémicos) después del  gravísimo accidente que sufrí en 2007 en la prueba holandesa Amstel Gold Race, a raíz del cual estuve varios días en coma.

                                            

S.C. Cuáles momentos ciclísticos recuerda con mayor agrado?

J.R. Básicamente mi intervención en el Giro de Italia de 2005 en el cual fui campeón de la montaña y tercero en la clasificación general individual, detrás de Savoldelli y Gilberto Simoni. Igualmente recuerdo con agrado la subida al Passo dello Stelvio, la Cima Coppi y la subida a Sestriere, lugar donde gané la etapa, en este mismo Giro.

S.C. Qué cosas puede comparar del ciclismo colombiano con el italiano?

J.R. Realmente aquí hay mucho nivel en la montaña; suben demasiado y son muchos los que suben en el lote. En Italia, en la alta montaña, los grupos quedan de quince corredores aproximadamente, en cambio acá, fácilmente suben grupos de cincuenta y hasta sesenta ciclistas.

S.C. Cómo ve a los colombianos en el descenso?

J.R. Hay un grupo de veinte o treinta que lo hacen muy bien.

S.C. Le molesta que lo pongan a prueba sus rivales, que lo “puyen”, que lo “toreen”?

J.R. Bueno, me considero un corredor de un temperamento muy tranquilo, tanto en competencias nacionales como extranjeras, pero si los ataques son muy repetidos, realmente  me transformo.

S.C. En qué equipos ha militado desde el inicio de su carrera deportiva?

J.R. En categorías menores tuve cinco directores y luego, como profesional he tenido cinco, también: Quick Step, Selle Italia, Unibet.com, Caisse d'Epargne y Gobernación del Zulia, actualmente.

S.C. Y en ellos fue contratado como gregario o como líder de equipo?

J.R. Siempre como líder de equipo, aunque en mi estadía en Italia no siempre  conté con la mejor salud para demostrar mis condiciones.

S.C.  En el ascenso al alto de La Línea lo vimos en el grupo de avanzada en el sector del peaje, pero perdió tiempo al llegar a la meta; qué pasó allí?

J.R. Realmente fue falla de mi parte. Me sentí en excelentes condiciones y por eso  descuidé mi alimentación. Posteriormente pagué caro mi error.

S.C. Qué desarrollos usó en la Línea y en El Escobero?

J.R. En ambos ascensos utilicé 39 x 25. Lamento no haber tenido un piñón 27, porque acepto que por momentos me hizo falta. En otra ocasión lo usaré.

S.C. Cuál es su cadencia de pedaleo?

J.R. Siempre trabajo sobre 100 o 110 pedalazos por minuto. Eso lo aprendí en Europa.

                                               


S.C. Cuál fue el día más difícil en esta Vuelta a Colombia?

J.R. Indudablemente el día de La Línea. En el ascenso mi equipo hizo un trabajo al pie de la letra y yo fui quien falló. Creo que ese día, de no producirse ese error de alimentación, hubiese obtenido mucho más tiempo a mi favor.

S.C. Cuándo supo que podía ganar La Vuelta?

J.R. Bueno, realmente la carrera se gana día a día, pero tengo una gran capacidad de recuperación, así que siempre creí que la podía ganar, pero había que cumplir con la totalidad de las etapas para demostrármelo a mi mismo.

S.C. Qué rival le preocupaba antes de la carrera y cuál durante la misma?

J.R. Siempre tuve en cuenta unos quince corredores,  entre ellos Víctor Hugo Peña, Óscar Sevilla e Iván Parra. Pero dentro de la competencia, Javier González, Santiago Botero y Freddy Montaña.

S.C. Hubo en La Vuelta una situación gris, que fue el pinchazo de Fabio Duarte y la pérdida de su liderato. Qué opina  de lo sucedido?

J.R. Pienso que allí hubo falta de profesionalismo por parte de los corredores que lo atacaron; en una situación como la de un  pinchazo, al líder se le debe respetar su condición; ese es mi concepto.

S.C. En las etapas de montaña, su característica es la de atacar o la de “moler” a sus contendores con un paso fuerte y sostenido?

J.R. Me defiendo en los dos estilos. Si veo un contrincante muy fuerte, primero lo subo a paso y después lo ataco.

S.C. Su fisonomía da para pensar que usted es el típico escalador. Hace trabajos especiales para hacer la crono llana de manera tan excelente?

J.R. Hago trabajos de resistencia en el terreno plano, durante  veinte o treinta minutos.

S.C. Con qué frecuencia cardíaca se despierta?

J.R. Cuando estoy en un buen nivel, como en el Giro de Italia o en La Vuelta a Colombia, despierto con 28 ó 30 pulsaciones por minuto.

                                     

S.C. Cómo se describe en su forma de ser?

J.R. Me considero una persona muy tranquila, tratable y humilde.

S.C. El deporte, los triunfos, le cambiaron su vida?

J.R. Realmente sí. La vida me ha cambiado mucho desde hace unos cuatro o cinco años.

S.C. Su familia qué piensa al ver que su hijo o su hermano es una persona asediada por los medios y por la afición?

J.R. Bueno, mi familia siempre ha sido muy humilde y me han apoyado en estos ocho años que llevo dedicados ciento por ciento al ciclismo.

S.C. Hasta qué edad cree que podrá ser ciclista de alto rendimiento?

J.R. Espero seguir con un buen nivel deportivo hasta los treinta y cinco años.

S.C. Cuál es su sueño por cumplir?

J.R. Ganar un Giro de Italia y estar en el podio de un Tour de Francia. Y, en mi vida “normal”, ser empresario de la construcción. Todo lo que tenga que ver con casas y apartamentos.