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Portada Entrevista El Terrible Oliverio Cárdenas

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El Terrible Oliverio Cárdenas PDF Imprimir E-mail
Escrito por Hernán Payome Villoria. Fotos Sólo Ciclismo   

          

                                           Oliverio Cárdenas


Conocido por todos  como   ‘El Terrible”, Oliverio Cárdenas es uno de los ex ciclistas de la época de los  setentas que aún sigue vinculado de forma directa con las competencias, tanto a nivel nacional como internacional. Revista Sólo Ciclismo.com habló con él en cumplimiento de la Vuelta a Colombia en bicicleta que  este fin de semana llega al final de su sexagésima primera edición.


Revista Sólo Ciclismo: Cómo son sus comienzos en el ciclismo?

Oliverio Cárdenas: Yo comencé participando en Juegos Inter colegiados y en Campeonatos Universitarios, en los años setentas. Quien ganó en una de aquellas carreras era integrante del Club Ciclo Ases y eso fue determinante para que yo me aficionara aún más.  En 1972 corrí el Clásico Nacional de Turismeros que ganó Julio Alberto Rubiano. Inicialmente me inscribí en el Club Deportivo Estrada y  después en Ciclo Ases.

R.S.C. Dónde y cuándo nació?

O.C. En Bogotá, el 19 de agosto de 1954.

R.S.C. En su extensa lista de triunfos cuáles recuerda?

O.C. Bueno, yo comencé en 1970 y terminé mi carrera competitiva en 1988, contra mi voluntad, al desaparecer el equipo de Pony Malta porque se formaba la Corporación Futuros Campeones. En aquella oportunidad fuimos excluidos por ser mayores de treinta años Antonio Londoño, los hermanos Toloza, etc.  En esos dieciocho años represente al país en Ecuador, Chile, Panamá, Guatemala, EE.UU., Suiza, Italia y Costa Rica en donde fui campeón en 1984; también gané La Vuelta a Oriente, la Cootranspensilvania, la Clásica Ciudad de Bogotá, la Fruterías Patty, y los títulos de las metas volantes en la Vuelta a Colombia cinco años consecutivos. A nivel internacional, además de Costa Rica, gané la montaña en el Premio Guillermo Tell.

R.S.C. Ciclísticamente cómo se define?

O.C. Inicialmente fue muy bueno para el terreno plano pero, al final de mi carrera deportiva me volví escalador, de tal suerte que gané los premios de montaña en la Clásica de Oriente en Santander  y  disputé los premios de montaña en Suiza.

R.S.C.  Cuál es la clave para que un especialista en metas volantes se vuelva escalador?

O.C. Yo creo que la madurez, la resistencia, tanto tiempo haciendo un gran volumen de kilómetros. Y, obviamente, la dedicación.

R.S.C. Recuerda en qué años fue campeón de las metas volantes en Vueltas a Colombia?

O.C. En 1980, 82, 83, 84 y 85.

R.S.C. Cuál era su estrategia para triunfar en las volantes?

O.C.  Utilizaba  la misma táctica que ahora caracteriza a Jefferson Vargas, es decir, desde  el mismo punto de salida me iba en fuga, acumulaba los puntos que podía y posteriormente me limitaba a llegar dentro del límite de clasificación para poder estar al otro día en la pelea.

R.S.C. En alguna oportunidad, al buscar esos puntos, se encontró una etapa?

O.C. Sí, en una llegada a El Espinal gané la etapa disputándola con el “pinocho” Corredor, Omar Hernández, Martín Ramírez, Rafael Acevedo. Y en otra estuve muy cerca de ganar, pero perdí con Guillermo Beltrán, en una etapa Doradal-Medellín.

R.S.C. Quién fue su mayor rival?

O.C. Hubo varios: Epifanio Arcila, Carlos Adolfo Mesa, Rodolfo Arce, Jaime Galeano, Avelino Ortega, Arturo Ibarra, Rodrigo Vanegas, Pedro Soler, Nilton Ortíz, etc.

R.S.C. Cuánto pesaba, cuánto mide y cómo era su bicicleta?

O.C. Mi estatura es 1,63, pesaba entre 54 y 56 kilos. Inicie con una Monark marco 53.

R.S.C. Hubo una época en la cual aparecieron “lucho” Herrera, Fabio Parra, Martín Ramírez, los hermanos Toloza, Israel Corredor,  Samuel Cabrera, “el polaco” Bohórquez, Édgar Corredor; a qué se debió la presencia de tantas estrellas en el firmamento ciclístico de los años ochentas?

O.C.  Fundamentalmente creo que en ese momento se vivía la fiebre del ciclismo y los medios de comunicación, particularmente la radio, hacían una buena difusión.

R.S.C. Por favor describa a las siguientes personas con una frase:

O.C.

Hernán Herrón Arenas. Un excelente entrenador y amigo.

Héctor Julio Mayorga. Un buen compañero.

Rafael Antonio Niño. Amigo, compañero y un buen deportista.

Balbino Jaramillo. Buen deportista.

Miguel Ángel Bermúdez. Dirigente, amigo, luchador y  defensor de los deportistas.


R.S.C. Qué diferencias encuentra entre los ciclistas de su época y los muchachos de ahora?

O.C. En aquella época  practicábamos el ciclismo porque nos gustaba, sin ninguna presión, no pensábamos si había buenas premiaciones o no, buen salario, buenos uniformes, hoteles, etc. Lo hacíamos porque nos gustaba. En la época actual hay algunos deportistas que trabajan bajo la presión de sus padres quienes, ante el primer triunfo de su hijo, ya están buscando cómo “negociar su  pase”  como si se tratase de una mercancía que se cotiza bien o mal.

R.S.C. Usted tiene la oportunidad de acompañar a los ciclistas en sus giras internacionales; qué percepción se tiene de los nuestros en territorio europeo?

O.C. Yo creo que con lo hecho por Cochise y posteriormente en los ochentas, el nombre de Colombia es respetado en el ámbito ciclístico.  Nos caracterizamos porque jamás nos retiramos de una competencia como sí lo hacen muchos equipos, sin importarles nada. Siempre somos protagonistas.

R.S.C. La afición colombiana infortunadamente es demasiado exigente. Si se triunfa está ahí; si se pierde, se ausenta. Qué cree que puede hacerse para  que el ciclismo no solamente sea el deporte más importante de Colombia, sino que vuelva a ser el más popular, como lo fue hace unas décadas?

O.C. Es muy importante que vuelva a haber ídolos pero, fundamentalmente que haya difusión por parte de los medios. Ciclistas y ciclismo hay por todas partes: en la Vuelta del Porvenir corren 180 pero si no hubiera límite correrían 300 ó 400; igual sucede con la Vuelta de la Juventud. En los Campeonatos Nacionales van sólo seis u ocho ciclistas por departamentos como Antioquia, Cundinamarca o una ciudad como Bogotá, cuando lo cierto es que existen ochenta o cien por cada uno de ellos. Son nóminas anormalmente reducidas.  Por otra parte, los pequeños patrocinadores han desaparecido.

R.S.C. Qué lista haría de ciclistas colombianos con proyección hacia Europa?

O.C. La lista puede llegar a ser muy extensa. Puedo recordar en este instante a Maikol Rodríguez, Daniel Jaramillo, Brayan Ramírez, Stevan Chávez, Camilo Suárez, Járlinson Pantano, etc.

R.S.C. Qué mensaje enviaría usted para rescatar el ciclismo y ponerlo nuevamente en el sitio que le corresponde?

O.C. Fundamentalmente que desaparezcan los clubes de papel. Si miramos, en Cundinamarca existen veinte o treinta clubes, pero el único que realmente trabaja es Ciclo Ases; en Cundinamarca sucede lo mismo. En todo Colombia es igual. Hay muchos dirigentes que sólo quieren estar en una plantilla y en una nómina, pero jamás se les ve en una carrera. Deben rescatarse los circuitos de barrio.  Hay que trabajar desde abajo para poder estar arriba.

R.S.C. A qué se dedica actualmente Oliverio?

O.C.  Al entrenamiento y dirección técnica  de los ciclistas del equipo Colombia es Pasión junto con Luis Fernando Saldarriaga.

               


R.S.C. Cómo se ha desarrollado su labor como técnico?

O.C.  Al abandonar el equipo Pony Malta como ciclista, tuve la oportunidad de continuar allí como director técnico del equipo aficionado, tuve algunas carreras internacionales  dirigiendo a los muchachos y, posteriormente,  pude especializarme en alto rendimiento siendo alumno de entrenadores cubanos. Tiempo después hice una especialización junto con Roberto Sánchez  del Comité Olímpico, en Cuba. Hice una especialización en administración deportiva en Bogotá y estuve en el Centro de Alto Rendimiento becado por el Comité Olímpico. Como seleccionador nacional tuve la satisfacción de estar en dos olimpíadas: las de Sidney y las de Beijing, además del Campeonato Mundial con Fabio Duarte.

R.S.C. Es mejor ser ciclista o director técnico?

O.C. Yo creo que ser deportista es mejor porque no se tienen tantas responsabilidades. Si le fue bien…bien;  si le fue mal…mal. Por el contrario, uno como director técnico tiene la responsabilidad  de más de 20 ó 30 personas. Lo más preocupante es cuando se nos accidenta un deportista, caídas graves por las que uno tiene que llamar a algún familiar, estar corriendo en busca de un hospital, etc.

R.S.C. Alguna vez  ha fallecido uno de sus dirigidos en competencia?

O.C.  Sí, Juanito Barrero,  cuando hacíamos parte del equipo de Cundinamarca. Fue una situación muy lamentable que obviamente nos afectó mucho a todos. Hay una anécdota de ese día: antes de la etapa nos reunimos los integrantes del equipo para tomarnos una foto pero Juanito tardó en llegar. Cuando íbamos a tomarla él dijo: “bueno, yo veré, que quede bien bonita para tener un buen recuerdo”.  Minutos después sucedió aquella tragedia: tuvimos que llamar a los familiares, darles la noticia, tomar la decisión de retirarnos o de continuar en carrera…, fue un día muy amargo. Finalmente continuamos en La Vuelta.

R.S.C. Cómo es la vida personal de Oliverio?

O.C. Soy casado con una excelente mujer, tengo tres hijos. El mayor, Julián Camilo, de veintidós años, se graduará como ingeniero aeronáutico; luego sigue mi hija Nathalie, de veinte años, que estudia Microbiología Industrial en  séptimo semestre y la niña menor, de trece, Lina Fernanda,  está cursando séptimo grado.