|

Con alguna analogía musical, podemos afirmar que Ser ciclista cuesta caro, no es el montar una cicla y dar pedal sin descanso.
Muchos de nuestros jóvenes,
atraídos por la ilusión de ser grandes figuras del ciclismo o
simplemente conscientes de que una vida sana y activa les reportará
grandes beneficios, se lanzan a las calles montados en una bicicleta,
muchas veces sin tener ni idea del peligro o los riesgos que esto
conlleva.
Y muchos lo han logrado, es
verdad! Muchos han saboreado las mieles del triunfo y otros más han
llevado una vida llena de gratos momentos y de una salud envidiable.
Otros, para nuestro pesar, literalmente han muerto en el intento o
simplemente han quedado minusválidos, postrados en una cama, al cuidado
de sus familiares.
Aunque estas lamentables
circunstancias pueden darse en cualquier rincón del mundo…en Alemania,
Suiza, Holanda, Francia, EE.UU o en España, es más probable que se
presenten en países subdesarrollados y caóticos como el nuestro:
Colombia!
Si la recompensa ante el
esfuerzo y el sacrificio de un deporte como lo es el ciclismo fuese
verdaderamente justa, a no dudarlo los nuestros serían los ciclistas
mejor pagos del mundo. No porque sean los más veloces ni los que mejor
descienden; tampoco son los que más embalan ni los que más suben. Eso es
secundario. Simplemente son los que más arriesgan. Los que más
arriesgan LA VIDA!
 |
Para comenzar con esta triste
descripción, vale la pena resaltar que en los países europeos las
autoridades de tránsito tienen como norma sancionar a aquellos
conductores que adelantan a un ciclista a menos de metro y medio de
distancia. Acá esa condición jamás se ha dado ni se dará.
Diariamente, a lo largo y ancho del territorio nacional, son
atropellados ciclistas, sean éstos competitivos, aficionados,
recreativos o empleados que se desplazan a sus sitios de trabajo en las
grandes urbes o en las zonas rurales. La implantación de las ciclo rutas
en algunas ciudades del país logró un efecto positivo en la reducción
del índice de mortalidad, pero no aquel que se esperaba. Entre otras
cosas, porque el objeto de las ciclo rutas jamás ha sido respetado por
los ciudadanos. No sobra decir que en ellas es fácil encontrar
motociclistas, vendedores ambulantes, automóviles o vehículos pesados en
reparación mecánica, transeúntes despistados, indigentes, locos,
vendedores de minutos y, ocasionalmente, ciclistas.
Lo habíamos dicho en edición
pasada: lo primero que hace una madre cuando su hijo sale a entrenar es
echarse la bendición, incluso si es atea. Sabemos que es así.
Si usted ha corrido el Tour de
Francia o un Giro de Italia, quizás pueda pasar a la siguiente página.
Pero si usted es un ciclista aficionado, recreativo, probablemente debe
quedarse unos renglones más.
Podrían escribirse tratados
extensos sobre cómo sobrevivir a la práctica de un deporte como el
ciclismo y jamás se lograría garantizar la seguridad de quien va montado
sobre una bicicleta.
Por eso tal vez sea prudente emitir algunos consejos prácticos:
♦ En vías principales
jamás transite por el carril de alta velocidad; conserve siempre la
derecha. Y si tiene disponible una ciclo ruta, comprenda que es mejor
estrellarse contra un loco que ser atropellado por una volqueta.
♦ Cuando se detenga en un semáforo,
jamás lo haga entre dos vehículos gigantes (flotas, camiones, tracto
mulas, etc.) y mucho menos haciendo equilibrio. Si usted cae o grita,
tenga la seguridad que no lo verán ni lo escucharán, entre otras cosas,
porque nadie imaginará que usted estaba por allí. Conserve siempre la
derecha.
♦ Al llegar a un cruce a la derecha
simultáneamente con un vehículo pesado, tenga presente que muchos de
ellos no cuentan con el espejo de punto muerto el cual les permitiría
verlo a usted. Sin este espejo adaptado al camión o bus probablemente
usted sea atropellado cuando el vehículo haga el giro de 90 grados. Es
mejor que tenga un poco de paciencia y espere a que no exista ningún
peligro para continuar la marcha.
♦ En calles urbanas y mucho más en carreteras intermunicipales
evite ir detrás de cualquier vehículo a menos de treinta metros de
distancia. Creer que está en los 4.000 metros persecución por equipos es
lo más absurdo que pueda hacer. En cualquier momento el vehículo que va
adelante de usted frena en seco o simplemente disminuye abruptamente
la velocidad y usted quedará estampillado en la parte posterior del
mismo. También puede caer en un hueco que el camión le impidió ver.
♦ Si ve a una o más personas
en actitud de querer tomar transporte, no olvide que la guerra del
centavo hará que el conductor del bus o de la buseta vayan en busca de
sus potenciales pasajeros, haciendo un cruce de 90 grados sin darse por
enterados que usted estaba cerca. Jamás olvide: “pasajero a cincuenta
metros, cerrada segura”.
♦ Cuando vaya entrenando en grupo,
procure ir en fila india, disminuyendo al máximo el ancho del lote;
máximo dos ciclistas. Adoptar actitudes de competencia cuando hay
vehículos a diestra y siniestra es simplemente suicida. La más leve de
las caídas en grupo puede ocasionar una verdadera tragedia al ser
arrollados por el tráfico automotor que se desplaza en uno u otro
sentido. Recuerde que las carreteras pueden usarse para entrenar, pero
jamás para correr. Excepción hecha, claro está, de las competencias que
cuentan con todas las garantías necesarias para evitar esta clase de
accidentes. Y eso no es otra cosa que un cierre absoluto de vías.
♦ Si ve enfrente suyo un hueco
procure saltarlo (si considera que tiene la destreza suficiente) o,
caso contrario, pase por el lado derecho. Si usted lo hace por el
izquierdo puede ser atropellado por un vehículo. Independientemente de
la forma que elija para evitar el hueco, procure avisar a sus
compañeros de la existencia de éste porque si no lo hace, escuchará un
estruendoso ruido a su espalda.
♦ El estado mecánico de su bicicleta
define si usted regresa o no a su casa. Bicicletas con fallas en los
frenos o con piezas sueltas pueden amargarle el día…o la vida. Las
bicicletas, no importa la gama, deben permanecer ciento por ciento en
perfecto estado.
♦ Si usted es adicto al celular,
no olvide hacer uso del “manos libres”. Si no lo tiene y recibe una
llamada, no conteste, alguien lo puede estar llamando desde el más
allá.
♦ Procure no escuchar radio cuando entrena.
Aunque es entendible que a veces la rutina de un entrenamiento
prolongado puede motivarnos a escuchar música, no resulta prudente hacer
uso de audífonos pues estos pueden hacernos alejar de la realidad y ser
sorprendidos abruptamente por la corneta estridente de un camión o un
bus intermunicipal. Además, con seguridad, el sonido no será el mejor y
tampoco, por más que se esfuerce, logrará encontrar una emisora
decente.
♦ Use el uniforme adecuado;
esto no quiere decir que deba comprar las mejores marcas, no! Pero sí
debe usar ropa apropiada para la práctica del ciclismo. Muchos son los
casos, por ejemplo, en los que la bota de un pantalón o de una sudadera
se enreda entre los platos y ocasiona verdaderos accidentes.
♦ Si cree haber pinchado
o cogido con las ruedas un vidrio o una tachuela, jamás intente
retirarlos del tubular usando su mano y mucho menos si no tiene puestos
los guantes. Es preferible perder un neumático que causarse una herida.
♦ Siempre use gafas.
Pero no olvide que las gafas se hicieron para proteger sus ojos, no
para sostener el pelo o para adornar el casco. Se trata de ser ciclista;
no de ser modelo.
♦ Cuando vaya en terreno de descenso
recuerde que no es mucho el tiempo que ahorrará si excede la velocidad,
pero sí es mucho lo que puede perder si, por momentos, impulsado por la
emoción y la adrenalina del entrenamiento, usted cree ser un Santiago
Botero o un Paolo Savoldelli. Pero mientras usted sea un Eurípides
Vanegas o un Octavio Rubiano, tómelo con calma: su familia lo espera!
♦ Jamás rete a sus amigos
de oficina a subir un domingo al premio de montaña más cercano a su
ciudad si no tiene la preparación física adecuada. Muchos de estos retos
han terminado en la UCI, pero no en la Unión Ciclística Internacional,
sino en la Unidad de Cuidados Intensivos. ¿La razón? Infarto del
miocardio.
♦ Por la misma razón debe comprender
que si su intención al montar en bicicleta es reducir de peso, no lo
logrará en un solo domingo, regresando a su casa insolado, deshidratado,
con calambres y al borde de un ataque cardíaco. Mucho menos lo logrará
poniendo su corazón al ritmo del corazón de un caballo de carreras. Para
una efectiva reducción de peso (entiéndase volumen corporal) el primer
paso que debe darse es adoptar un ejercicio aeróbico, con calma,
respirando bien y, preferiblemente, cada vez más prolongado. Pero si
usted sale de su casa a mil, con el 53-13 puesto y su corazón a
doscientas pulsaciones por minuto, con seguridad sólo encontrará
problemas en su camino. Un consejo sencillo: rote bastante, vaya
tranquilo y no olvide respirar. Disfrute la salida. Pero, si lo que
quiere es amargarse la vida, pare en la tienda de la esquina, compre un
periódico y lea las noticias.
♦ Jamás estrene pedales
tipo look en medio del tráfico urbano. Recuerde que puede olvidar que
los lleva puestos y no tener la suficiente destreza de zafar su pie del
pedal y caer al piso cerca o debajo de un vehículo. Adquiera la
suficiente experiencia en lugares despoblados hasta que lo haga de forma
autómata.
♦ Por difícil que esté la situación económica
en el mundo, jamás salga sin llevar dinero. En cualquier momento puede
necesitarlo, incluso para comprar una bolsa de agua, hacer una llamada,
etc.
♦ La inseguridad lo acecha.
Desde el mismo momento en que usted sale de su casa, tiene por doquier
una no despreciable cantidad de delincuentes interesados en su
bicicleta, sin importar si ésta cuesta treinta y cinco millones o
treinta y cinco mil pesos. Están interesados en ella; eso es todo! En
este instante usted sólo tendrá dos caminos: o expone su vida tratando
de oponerse al atraco, o deja que se lleven su bicicleta,
permaneciendo vivo para poder contarlo.
♦ Aunque usted crea ser un Alberto Contador o un Frank Schleck,
siempre debe llevar comida y líquido aunque el entrenamiento nos
parezca muy corto. Muchos de los accidentes tienen su origen en la
descoordinación que se produce en el deportista ante estados de
deshidratación o hipoglucemia. Cuando un ciclista está con “la pálida”,
fácilmente es protagonista de un accidente sin darse cuenta.
♦ No incurra en prácticas riesgosas
e innecesarias cuando entrena en bicicleta. No persiga camiones ni
tracto mulas “a rueda”. No sirve de nada. Arriesga su vida y la de los
demás y muere engañado, porque el vehículo estará cortando la
resistencia del aire y usted avanzará a ochenta kilómetros por hora
ayudado por la inercia, pero no por su esfuerzo.
♦ Tampoco suelte el manubrio para payasear o abrazar a sus compañeros de odisea. Un bache en el camino puede hacerle perder el equilibrio y terminar en el piso.
♦ De igual manera,
aunque todos quisiéramos ser un José Rujano, y ponernos la chaqueta
impermeable cuando comenzamos a descender de La Línea o el alto de
Minas, debemos aceptar que lo que está a nuestro lado no es un
transmóvil de radio sino una tracto mula cargada de cemento. Así que
tomemos las precauciones del caso, orillémonos con calma, detengamos la
marcha y pongámonos la chaqueta.
♦ Recuerde que el casco se hizo para proteger su vida, no para embellecer su imagen. Úselo siempre, incluso en terreno de ascenso. Subiendo también se producen caídas.
♦ A veces la
diferencia entre usar y no usar casco se nota cuando usted mismo se
levanta del piso o cuando tiene que ser levantado por los demás.
♦ Bogotá y muchas ciudades del país en constante reparación,
tienen a diestra y siniestra mallas verdes o polisombras que parecen
activarse al paso de cualquier ciclista. Siempre tenga la precaución de
no enredar su manubrio con algún fragmento de las famosas polisombras;
la caída sería inevitable.
♦ Cuando vaya en grupo
y esté siendo adelantado por un vehículo pesado que marcha casi a la
misma velocidad que usted(es), mantenga la calma y no haga cambios
bruscos de velocidad. La más mínima frenada hará que su compañero de
atrás le toque la rueda trasera y todos vayan al piso. Recuerde, la
prudencia es la mejor amiga del ciclista, y el pánico el peor enemigo.
♦ Jamás olvide que hay cosas más importantes que la bicicleta, las zapatillas y las gafas.
Esas cosas son: un debido entrenamiento, una adecuada alimentación, una
periódica consulta médica y una clara y contundente razón por la que
usted ha elegido montarse sobre una bicicleta en un país de locos como
el que habitamos. |