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Campeonatos Nacionales de Ruta, Colombia 2016



Rosas en el mar

Por: Hernán Payome Villoria


El aplazamiento por 15 días  de los Campeonatos Nacionales de Ciclismo en Colombia, programados para iniciarse el cuatro de febrero pero que finalmente se llevaron a cabo del 18 al 21, fue algo que suscitó la inmediata reacción de propios y extraños. Fueron muchos los afectados porque se alteraba abruptamente algo pactado desde meses atrás. Quizás lo peor fue que algunos de los corredores World Tour no pudiesen tomar la partida porque la nueva fecha se cruzaba con el cronograma fijado por sus respectivos equipos. La ausencia de Rigoberto Urán, Dayer Quintana, Jarlinson Pantano, Sebastián Henao, Julián Arredondo, Dárwin Atapuma, entre otros, no daba mayores garantías a un espectáculo que comenzaba con el pie izquierdo.

Pero a veces suceden cosas que creíamos imposibles, y puede darse que broten rosas en el mar.

Nadie imaginaria que los Campeonatos Nacionales 2016, con sede en el departamento de Boyacá, llegaran a tener el éxito rutilante que tuvieron. Después de unos vergonzosos nacionales en Cartagena 2014 y de un cronograma y recorrido criticados en Rionegro 2015, se presenta el milagro, en una tierra de ciclistas por excelencia, patria chica de grandes exponentes del deporte del pedal y cuna del mejor escalador del mundo y subcampeón del Tour.

La presencia de Nairo Quintana, Winner Anacona, Sergio Luis Henao, Rodolfo Torres y cien voluntades ciclísticas más, logró lo que nadie imaginó: el éxito total.

Esta vez Boyacá se sobró. El público se sobró. Los ciclistas se sobraron. Todo funcionó como un reloj suizo en donde hasta las condiciones meteorológicas estuvieron de parte del espectáculo. Una condición que sumada a un recorrido bien diseñado, con montañas y descensos a lo colombiano y con sólo 14,4 kilómetros de longitud, mantuvo atado al público en cada una de las siete vueltas que complementaron los 174 kilómetros trazados desde Sogamoso en su tránsito por Duitama y Paipa.

Las críticas, usualmente duras pero siempre constructivas, sólo pueden nacer de quienes aman con pasión el deporte insignia de Colombia. Por eso hoy recordamos que a través de algunos medios de comunicación y de redes sociales, se hizo caer en la cuenta a los entes reguladores del ciclismo en Colombia de que las cosas se estaban haciendo mal pero podían y debían mejorarse, porque el país, los corredores y la afición ciclística lo merecen. Y el mensaje se ha sabido entender. Un recorrido impecable, una organización logística que no generó ninguna clase de traumatismos y una transmisión de televisión acorde con la magnitud del evento. Esto demuestra que las cosas pueden hacerse, y pueden hacerse bien, pero siempre siendo susceptibles de mejorar.

A todo lo anterior, obviamente debe sumarse la nota positiva que cerró el certamen: la presencia de un Campeón inesperado como Edwin Ávila, quien como un auténtico Airbus, pidió pista, despegó y voló a lo más alto hasta donde sus rivales ni la multitud enloquecida pudieran alcanzarlo.

Es difícil saber si éste ha sido el mejor Campeonato de Ciclismo en Colombia. Quizás sí, quizás no. Sería mejor decir que es sólo el primero, en una larga lista de campeonatos que cada año superarán a los anteriores.