Grossglockner, un camino hacia la nieve... Imprimir
Escrito por Hernán Payome Villoria   




Relatos de dos periodistas colombianos en las montañas de Europa.



Por Hernán  Payome Villoria


Con algún grado de irreverencia habíamos dicho que el Grossglockner era el “abrebocas" de la Operación Puertos, nombre con el cual bautizamos la aventura de escalar algunos de los puertos más  importantes de la geografía europea. Claro que no estuvimos equivocados totalmente: quedamos boquiabiertos!

El monte Grossglockner (Großglockner) es, con 3798  m.s.n.m., la montaña más alta de Austria y la mayor montaña de los Alpes al este del Paso del Brenero. Esto hace que, tras el Mont Blanc, sea la segunda montaña más alta de los Alpes, al medirse por altura relativa.


Esta carretera inaugurada en 1935 es la vía alpina turística más espectacular de Austria y seguramente, de Europa. Se trata de una carretera de peaje que une Zell am See (región de Salzburg) con Heiligenblut (Carintia).


La cuesta apenas comienza


El Grossglockner (Hochalpenstrasse de Fusch) es el acercamiento norteño; incluye el camino lateral de 1,8 kilómetros al Edelweisspitze. Tiene una longitud de 27,7 kilómetros.  Sobre esta distancia, se suben 1,46 km. El porcentaje   medio es así del 6,3 %.



Los 14,2 kilómetros finales tienen un gradiente medio del 10,1 %, implacable pero sin ningunas rampas verdaderamente escarpadas.


Por aquellas cuestiones, del azar tal vez, elegimos como inicio este puerto fuera de categoría realmente espectacular. Digamos que comienza con una leve inclinación desde la salida de Bruck. El clima es glacial; es difícil calentarse; aún con una buena rotación se congelan los dedos; es una brisa fría, helada, y el paisaje en los primeros kilómetros  podría compararse en Colombia con la subida al alto de La Tribuna vía a  Sasaima. Pero después las cosas se complican. Aunque ya calientas tu cuerpo un poco y el frío ya no es el problema, comienza un verdadero desnivel de respeto que hace ponerse serios y afrontar las cosas con inviolable responsabilidad. Entonces es cuando te encuentras con un “curverío" como subiendo de Choachí, inclemente, con rampas que se mantienen en el 14% durante las rectas. Afortunadamente en las curvas, en herradura, logras respirar un poco y tomar un segundo aire para lo que viene.



El paisaje es el mayor estímulo



Hay algo bien claro en todo esto: puedes “venir en ayunas”, pues podrás alimentarte de paisaje todo lo que quieras. Si miras a la izquierda están las duras rampas casi sobre tu cabeza, esperándote rabiosas para demolerte; si miras hacia abajo, verás cómo la cinta asfáltica va quedando poco a poco sepultada en precipicios que dan miedo; mejor mantén la concentración, no sea que te salgas del camino y ruedes velozmente dando botes….hasta el hotel donde desayunaste.


Ese es el Grossglockner. Hasta este momento es lo más hermoso que hemos visto en nuestras vidas. Pero hay que tratarlo con respeto, por eso es mejor venir con una relación casi para montaña. Hoy se subió en 34-26 e hicimos uso de una buena cuota de coraje para no usar el 28. La respiración estuvo bien; el pulso quiso subirse, pero lo mantuvimos por el orden de 160 pulsaciones por minuto.


De alimento consumimos dos sobres de geles energizantes  y 750 ml de agua pura. No puedes comer cosa diferente, casi siempre vas parado en pedales. Claro que también se puede subir sentado, pero en automóvil.


Al final, cuando la serpentina va quedando abajo, ves enfrente tuyo una majestuosa montaña, cubierta de blanco como novia que va al altar. Quizás nosotros íbamos rumbo al cielo; o al menos así lo sentimos!




Sólo 2 km para coronar



Datos curiosos:


En Bruck, centro de Austria, se encuentran hospedajes que oscilan entre 45 y 75 euros en temporada baja, pero en invierno (entendiendo que es zona para esquiadores), las tarifas pueden incrementarse de un 10 a un 20%.


Una coca-cola cuesta 4,0 euros, una pizza 23 y un tinto 3,50.  Rumbo al Grossglockner se paga un sólo peaje: cuesta 45 euros y el galón de gasolina 4,9


Los vehículos guardan una distancia a veces mayor a un metro, cada vez que adelantan a un ciclista.