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Colombia tiene nuevo seleccionador PDF Imprimir E-mail
Escrito por Hernán Payome Villoria   

                                                 

                                                                               Jenaro Leguízamo

El  ciclismo colombiano cuenta con un nuevo seleccionador nacional  en la modalidad de Ruta. Se trata de Jenaro Leguízamo, natural de Sogamoso, Boyacá, quien a sus 42 años  cuenta con la experiencia de haber sido ciclista competitivo de las escuadras de Cafam, Pinturas Philac y Café de Colombia. Vinculado con la actividad física en gimnasios y posteriormente con escuelas de ciclismo, el Licenciado en Educación Física  de la Universidad Pedagógica y Tecnológica de Colombia (UPTC) con sede en Tunja, ha sido  asistente de ciclismo de pista en Boyacá, asistente técnico del equipo Colombia es Pasión, y cuenta dentro de sus estudios con una  especialización en entrenamiento deportivo en la Universidad de León en Barcelona, además de una Maestría en cultura física y el haber sido durante dieciséis meses integrante del equipo Boyacá Orgullo de América.



Revista Sólo Ciclismo: ¿Cuáles son las funciones de un seleccionador?

Jenaro Leguízamo: Buscar los deportistas que en la actualidad estén con mejor rendimiento que los faculte para ser llevados a algún evento internacional, sea de ciclo olímpico o no.


R.S.C. ¿Cuál es el conducto regular para el nombramiento de un seleccionador?
J.L.  En el caso particular mío, la hoja de vida fue requerida y estudiada por el Comité Olímpico Colombiano y,  junto con la Federación Colombiana de Ciclismo, me adjudicaron el cargo.


R.S.C. ¿Puede ser entrenador un seleccionador?
J.L. No, no es fácil. Y yo procuraré distanciarme de esa actividad ya que mi fortaleza es la preparación física, más que la estrategia. Espero llegar a un consenso con los directores deportivos y los ciclistas para poder dirigir, controlar y monitorear la parte de la preparación que se facilita en los tiempos modernos gracias a los avances tecnológicos disponibles.


R.S.C. ¿Cuáles van a ser sus funciones específicas?
J.L. Seleccionar en la categoría juvenil, Sub 23 y élite en la rama masculina.


R.S.C. ¿Cuáles son las fortalezas y las debilidades del ciclista colombiano?
J.L.  Obviamente la cuesta; se beneficia de vivir a grandes alturas: 1500m en Antioquia, 2600m en la sabana cundi-boyacense y 2700 a 3000m en Nariño. Además son muchachos de buena actitud, aguerridos, y cuentan con todas las adaptaciones morfo fisiológicas que se generan al vivir en la altura. Pero también existen debilidades. Debilidades técnicas, biomecánicas, en la aerodinámica, lo cual incide en que nuestro desempeño en la contrarreloj no sea óptimo.

                                                                
R.S.C. ¿Los equipos considerados “selección nacional” realmente cuentan con los mejores ciclistas del país?
J.L. En muchas ocasiones no, porque se tiene que depender del permiso que les otorguen los equipos. El ciclista tiene que responder a un compromiso, a un equipo, a un patrocinador, razón por la cual es difícil que lo “presten”. Por esta razón el seleccionador puede verse abocado a llamar deportistas de segundo orden.


R.S.C. ¿En Colombia sí funcionan los llamados “procesos… o se requiere  de la  masificación del deporte para que de la multitud surjan las figuras, como sucedió en la época de Herrera, Parra, Rincón y Mejía  quienes  no pertenecieron a un proceso específico y sin embargo dieron grandes resultados?
J.L.  Infortunadamente las condiciones de hace treinta años no son las mismas de ahora en las que ha habido muchos avances científicos lo que obliga a retomar las escuelas de ciclismo y fortalecer los procesos de formación de los deportistas. Al ciclista debe sabérsele llevar sin saturarlo de carga, sin que haya maduración precoz, sin  que se generen techos fisiológicos bajos que les impida rendir en un futuro. Antioquia es un vivo ejemplo de cómo deben hacerse las cosas.

                                 

  
R.S.C. Bueno, retomando el tema de los años ochentas,  en aquella época nos faltaba rendimiento en el terreno llano, destreza en los descensos, cometíamos errores en la alimentación, muchas panelas fueron llevadas a la olla, se descuidaba la post temporada, etc.  Con la globalización que usted manifiesta mucho se ha leído, mucho se ha aprendido y muchas cosas se han superado…,¿entonces, en qué estamos pecando?
J.L. Sí, algunas cosas se han superado pero seguimos atrasados  en la metodología de entrenamiento en Colombia, sobre todo en los sistemas de medición. Todos los corredores Pro Tour en Europa y en EE.UU. ya están entrenando por vatios; aquí en Colombia no creo que haya siquiera cuatro ciclistas que utilicen esa metodología; esa es la medida estándar del  ciclismo y nosotros, en el mejor de los casos, seguimos guiándonos por el pulsómetro el cual es un gran mentiroso; el corazón no necesariamente indica si el esfuerzo se está haciendo bien o se está haciendo mal.


R.S.C. Entonces, con base  en lo que usted describe,  cómo se cualifica a un deportista mediante el “vatiaje”?
J.L. Existe un protocolo, unos test establecidos que se aplican al corredor en ruta o en laboratorio y de acuerdo a la producción de potencia total y de acuerdo a la relación entre peso y potencia relativa, es decir, entre peso y potencia, se establece cuál es su producción de acuerdo a unos estándares internacionales que ubican al deportista en niveles que van desde el uno hasta el cuatro. El corredor de nivel uno sería de talla olímpica.


R.S.C. ¿Ustedes podrían determinar, incluso antes de las competencias y los resultados, qué ciclista tiene características de “monstruo”?
J.L.  Sí, eso es fácil de detectar. Por ejemplo: Nairo Quintana. A Nairo se le hizo un test en el Centro de Alto Rendimiento en Bogotá cuando nadie lo conocía. Y mostró un consumo máximo de oxígeno exageradamente alto; se creía que había existido algún error en la medición. Ese consumo de oxígeno fue de 86 ml/kg por minuto. Un corredor Pro Tour promedio  tiene máximo 75. Todo esto nos indica que mediante la ciencia se pueden detectar talentos; lo que pasa es que no está disponible para los cientos de muchachos que todos los días se inician en la práctica. De ser así, podría hacerse una pirámide para la selección de talentos como sucede en los países del Este. Es una pirámide de una base muy amplia que en muy corto tiempo de achica y deja al descubierto quiénes pueden ser los futuros talentos.

                                      

 
R.S.C. ¿Usted considera que la base de la pirámide en el ciclismo de Colombia es lo suficientemente amplia?

J.L. La pirámide es amplia pero no se optimiza el entrenamiento. Y sigue amplia, amplia, amplia y se desperdician recursos en jóvenes que seguramente no tienen la proyección para llegar tan lejos.


R.S.C. ¿Qué pasó con las escuelas de ciclismo?
J.L. Ese fue un proyecto que nos vendieron, que dio resultados un tiempo, pero que luego se fue olvidando e infortunadamente nuestro ciclismo ha venido siendo manejado de una forma poco científica y nos quedamos con las experiencias vividas,  con el método de imitación, con el método ensayo-error.


R.S.C. Con base en esta realidad que usted manifiesta abiertamente, surge la pregunta de siempre: ¿Cuándo volverá Colombia a un Tour de Francia?
J.L. Ese es un tema más económico que cualquier otro. Corredores tenemos y la lista es amplia: Rigoberto Urán, Cayetano Sarmiento, Fabio Duarte, Sergio Luis Henao, Darwin Atapuma, Jarlinson Pantano, Juan Pablo Suárez, Nairo Quintana, etc.  Lo que pasa es que no hay un equipo con el poderío económico, primero para reunirlos, segundo para hacer la antesala que se necesita hacer y dejar las garantías bancarias que hay que dejar en la UCI para poder tener un equipo Pro Tour; si no se es Pro Tour, difícilmente se podrá  acceder con una licencia de equipo Continental Profesional. Yo veo factible la Vuelta a España en unos dos años y el Tour en unos cuatro.       

                                                                                                                               
R.S.C. ¿Y cómo estimular a la empresa privada para que haga un aporte importante?
J.L. El ciclismo es una empresa y hay que vender contratos de publicidad; hay que hacer labores de mercadeo para vender la imagen tanto del ciclista como del ciclismo. Hay que retornar las transmisiones por televisión. Y esa emoción se revive con menos de otros deportes y con más de ciclismo en los noticieros, en la transmisión de La Vuelta a Colombia, etc.


R.S.C. ¿En cuanto a la organización de carreras, qué tenemos que aprender del ciclismo europeo?
J.L. Justamente eso: la organización, la puntualidad, la señalización de rutas mínimo diez días antes de la carrera, correr por vías alternas que no colapsen el tráfico automotor, hacer las convocatorias supremamente claras, explícitas. La organización también debe ser impecable en cuanto a la logística;  los protocolos de podio deben ser rigurosos y puntuales

R.S.C. Hace algunas semanas un personaje tristemente célebre decía que la corrupción es inherente al ser humano; usted considera que el dopaje es inherente al deportista?
J.L. Infortunadamente, desde la Grecia antigua, sí. Pero realmente es importante la labor que viene desarrollando la UCI tratando de limpiar  el ciclismo que no es otra cosa que un chivo expiatorio en toda esa problemática del dopaje. En los demás deportes sucede lo mismo o más, pero el ciclismo siempre es “la mala del paseo”.

                                                     


R.S.C. ¿En qué consiste el Pasaporte Biológico y qué equipos deben regirse por él?
J.L. Es un perfil hormonal y sanguíneo que se toma a los corredores de manera planificada o por sorpresa. Las muestras tomadas son de orina y sangre. Con los exámenes realizados se establece un perfil hormonal y sanguíneo del deportista de tal manera que sea fácilmente detectable cualquier variación que suceda posteriormente, lo cual sería tomado como sospechoso. Los equipos que deben someterse son los Pro Tour y los Continental Profesional.


R.S.C. ¿En Colombia se respeta el nivel de hematocrito exigido por la UCI?
J.L. Actualmente se puede correr con un hematocrito superior al 50% siempre y cuando se demuestre que no es debido al uso de sustancias artificiales.


R.S.C. ¿Colombia está facultada para el control de EPO (eritropoyetina)?
J.L. No, esas muestras deben remitirse a Barcelona.


                                                           


R.S.C. ¿Se siguen cometiendo errores en la parte nutricional?
J.L. Bueno, para nadie es un secreto que el ciclismo es un deporte de estrato bajo lo cual hace que nuestros muchachos no tengan los recursos suficientes para una adecuada nutrición como lo amerita un deporte tan exigente como el ciclismo. Ellos se inician en la práctica deportiva y siguen consumiendo lo tradicional, lo que comen en sus casas: papas, arroz y a  veces carne; poca fruta, poca verdura… el consumo de proteína es muy bajo, y esto hace que haya un déficit muscular; al no haber músculo no hay fuerza, y al no haber fuerza no se puede empujar la bicicleta porque la Segunda Ley de Newton afirma que para que un cuerpo se pueda mover es necesaria la fuerza. Entonces ahí empezamos fallando. Luego, cuando el deportista se asesora, comienza a tener una mejor dieta, si su economía se lo permite, o si tiene el apoyo de los Institutos o de los equipos. Posteriormente debe entrar al mundo de las ayudas ergogénicas  que deben ser utilizadas. La diferencia que existe entre dos cucharadas de un polvo recuperador  que se diluye en leche o en agua, con la comida tradicional, está en que esas dos cucharadas le dan la energía que le pueden dar  cuatro o cinco platos de pasta o arroz. Pero siempre el factor limitante seguirá siendo el dinero.