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Pese a la tradición de más de
sesenta años del ciclismo colombiano, aún no podemos cantar victoria
en cuanto hace referencia al acceso a conocimientos médico deportivos y
a su efectiva aplicación en las carreras. Quizás los grandes equipos
de marca cuenten con la asistencia médica y nutricional que se requiere
para quien practica un deporte tan exigente como lo es el ciclismo y
sus diferentes modalidades pero,con seguridad, no corren la misma
suerte los equipos modestos o aquellos que son conformados a última
hora o, literalmente hablando, a la carrera.
Por la
misma razón, no es nada extraño encontrar ciclistas en las grandes
competencias de nuestro país, llevando una dieta más por intuición que
por verdadero conocimiento u orientación. Quizás dedicamos más atención
a los kilometrajes de entrenamiento y a la parte mecánica de bicicleta
y accesorios, que a la alimentación antes, durante y posterior a las
carreras. Estamos en mora de que los clubes y ligas organicen charlas
didácticas con personal especializado, para que se ilustre a nuestros
deportistas y no se cometan errores que pueden echar al traste el
resultado de una competencia e incluso de toda una temporada.
Estos factores, individual o
colectivamente, pueden conducir a patologías de carácter
gastrointestinal, muy usuales en el mundo del ciclismo, aunque de mayor
incidencia en el ciclismo aficionado o de juveniles porque, se supone,
los deportistas de un mayor nivel han aprendido con base en la
experiencia. Sea como sea, consideramos de vital importancia que no se
descuiden en lo más mínimo todos los detalles referentes a la parte
nutricional de quienes practican cualquier actividad deportiva.
De igual forma hay que
establecer disciplina en el consumo de alimentos, pues un desorden en
los horarios también puede generar problemas, incluso si los alimentos
son los más indicados. En días de competencia se recomienda desayunar
dos horas antes de la partida pues los procesos digestivos requieren de
flujo sanguíneo para llevarse a cabo. Si comemos casi sobre la hora
en que nuestro organismo va a estar sometido al esfuerzo de una
carrera, el mayor porcentaje de la sangre estará siendo destinado a la
digestión, disminuyendo así el volumen necesario para oxigenar el
sistema muscular. En el entrenamiento probablemente la situación sea
más flexible en la medida que usualmente hay un período de
calentamiento antes de una mayor exigencia física pero, aún así, es
prudente desayunar con suficiente antelación al ejercicio.
Hablar de una dieta específica
es muy complicado por dos razones: la primera de ellas es que no todos
los alimentos caen bien a todos los deportistas y la segunda, no todos
los presupuestos son iguales. Pero aún así, podemos establecer con la
lógica necesaria lo que puede o no consumirse.
Para ser gráficos, imaginemos a
un equipo de marca en el comedor de un hotel 4 estrellas. Quizás
veamos sobre la mesa un desayuno conformado por: jugo de fruta natural,
trozos de fruta (papaya, melón), una porción de pasta sin condimentos,
una taza de avena granulada a la que se le adicionará cereal, una taza
de café con leche y pan.
A dos cuadras de este hotel, en
un restaurante sencillo, encontraremos a un grupo de ciclistas en
espera de que les sirvan el desayuno, mientras de reojo cuidan sus
bicicletas y ponen el casco y las gafas sobre la mesa. Ya sólo faltan
cuarentaiún minutos para la partida. Estos deportistas muy
probablemente desayunarán huevos fritos, chocolate, pan y el infaltable
caldo de costilla. Quizás el chocolate y el pan estén bien, el caldo
podría pasar el examen dependiendo del nivel de grasa que contenga,
pero con seguridad los huevos fritos no son muy aconsejables.
Luego viene lo emocionante: el desarrollo de la etapa.
Aunque estudios de prestigiosas
universidades han demostrado que el bocadillo y el agua de panela no
son tan milagrosos como se creía por ser azúcares de rápido consumo que
pueden generar estados de hipoglucemia causantes de la popular
“pálida”, es muy común verlos haciendo parte del menú de viaje.
Qué es lo que jamás debe faltar en un
entrenamiento y con mayor razón en una competencia? el agua, la sal y
los carbohidratos. Debemos erradicar esa frase de falsos héroes que
afirman “yo con un tintico voy y vuelvo”. Eso puede sonar muy valeroso y
hasta generar aplausos, pero es un error monumental exigirle al
organismo más de lo que de hecho se le está exigiendo. En ciclismo hay
que recordar siempre la siguiente premisa: el que no come, se muere. Y
hay que comer, pero de manera adecuada.
En nuestro menú de carrera
podemos llevar barras y geles recuperadores, los productos
suministradores de energía que se disuelven en agua, tabletas de sal
(en etapas muy largas o calurosas), fruta (manzana verde, pera, banano)
y pequeños emparedados hechos con pan tajado, queso y jamón. Además
hay quienes llevan en sus bolsillos galletas de miel, pan integral y
maní salado. No son recomendables las gaseosas porque aumentan la
deshidratación, ni los jugos de frutas pues pueden fermentarse. Siempre
será mejor el agua pura.
Una vez concluido el
entrenamiento o la etapa las escenas de la mañana se repiten, es
decir, quienes almuerzan en el hotel con la dieta indicada y quienes
aún con zapatillas puestas y sus piernas suplicando un masaje, caminan
las calles en busca del restaurante que se acomode a su presupuesto. He
ahí donde pueden surgir algunos problemas: consumo de agua insalubre,
alimentos contaminados o simplemente inapropiados para un deportista.
Pero, asumiendo que las condiciones sean las mejores, el almuerzo no se
diferencia ostensiblemente de lo que fue el desayuno. Por eso puede
ser de tipo corriente, que incluya quizá una crema de verduras y una
bandeja que contenga ensalada, papa, arroz o pasta, carne de res,
pescado o pollo. Consumir jugos, evitar las gaseosas y, en lo posible,
no tomar “agua de la llave”.
Y la comida constará
básicamente de los mismos componentes aunque preferiblemente más
liviana, evitando el consumo de carne de res por ser un alimento de
difícil o prolongada digestión. Estos alimentos deberán consumirse
mínimo dos o tres horas antes de dormir.
Otro factor a tener en cuenta
es no improvisar con alimentos que sean desconocidos para nuestro
organismo, pues no sabemos cómo va a responder el sistema digestivo.
Así que no es aconsejable hacer ensayos cuando estamos en días de
competencia. Al igual que preparamos el cuerpo en los entrenamientos
para los días de competición, debemos preparar nuestro sistema
digestivo en los entrenamientos antes de tomar riesgos innecesarios en
una carrera.
A manera de resumen, podemos reseñar los alimentos Clave en la dieta habitual de un ciclista:
Pan: Es la mejor fuente de carbohidratos y una
de las mayores de vitamina A. Se constituye en alimento insustituible
en la dieta del deportista. Se recomienda el
pan integral.
Galletas: Fuente de hidratos de carbono y grasa. Son adecuadas en las comidas intermedias.
Evitar aquellas que contienen crema.
Papa: Es un alimento fácilmente digerible. No se recomiendan las papas fritas.
Pasta: Excelente fuente de carbohidratos.
Cereales: Maíz, avena, trigo etc. Son cada día más aceptados en la
dieta habitual. Su consumo, junto con derivados lácteos, constituye una
mezcla altamente energética y completa en el aspecto nutricional.
Arroz: Se debe elegir el arroz integral frente al refinado, ya que
constituye una fuente muy importante de hidratos de carbono de absorción
lenta.
Verduras: Por su riqueza en vitaminas, minerales y fibra.
Legumbres: Son ricas en proteínas, lípidos e hidratos de carbono.
Fruta: Constituye una importante fuente de
vitaminas y minerales. Su alto contenido en agua calma la sed.
El chocolate: Rico en grasa y azúcares, es un alimento que aporta energía.
La leche: Aporta vitaminas, minerales (fósforo, calcio), proteínas (albúmina láctica), ácido fólico etc.
Carne: Es fuente de proteína.
Pescado: Alimento rico en proteínas y fácilmente digerible.
En el largo camino que
conduce al éxito de un ciclista, cinco factores deben tenerse en
cuenta: el entrenamiento, la recuperación, la estrategia, la logística y
la alimentación . |