
Aunque no es exclusivo del ciclismo, la patología muscular conocida como
calambre se
presenta con mucha frecuencia en esta modalidad deportiva. Quizás por
desconocimiento en la rutina alimentaria, o por falta de técnica cuando
se monta en bicicleta, podría afirmarse que es común esta afección en
los ciclistas aficionados y en los juveniles. Sin embargo, tampoco se
descarta que ciclistas élite sean los afectados.
El calambre muscular es un
espasmo breve, brusco e involuntario de alguno de nuestros músculos,
que se contrae y se torna rígido provocando dolor. Los calambres más
habituales son los calambres en las piernas y los calambres nocturnos, particularmente
si se está en días de competencia o de intenso entrenamiento. Aunque
breve, esta contracción involuntaria del músculo produce un intenso
dolor que en ocasiones puede prolongarse durante varios minutos. Todo
el mundo ha padecido o padecerá calambres en alguna ocasión, pero
aunque resultan molestos no se les suele dar mayor importancia debido a
su corta duración. No obstante, si son muy frecuentes pueden ser
síntoma de algún otro problema.
Lo más habitual es que los calambres musculares se produzcan por alguna de estas tres causas: Fatiga muscular, carencia de minerales y vitaminas o mala postura.
Fatiga muscular.
Son típicos de este grupo los calambres por
agotamiento tras el ejercicio físico intenso y los calambres nocturnos.
Cuando el calambre aparece durante el ejercicio físico,
se debe a que la renovación de oxígeno en la musculatura es
insuficiente. Este tipo de calambre se da con frecuencia entre los
deportistas que comienzan. Cuando las arterias no se dilatan con la
rapidez necesaria o cuando no sabemos adaptar nuestra respiración al
ritmo del ejercicio físico, el músculo acaba acusando la deficiencia de
oxígeno y pierde su capacidad de relajación, llegando entonces el
calambre.
Cuando los calambres aparecen tras una intensa sesión de ejercicio físico,
casi siempre se deben a falta de hidratación. La única solución para
prevenir este tipo de calambres es tomar un poco de agua antes de
comenzar el entrenamiento y bebiendo pequeñas cantidades de líquido
durante el esfuerzo físico.
Carencia de minerales, vitaminas y nutrientes.
A veces se producen calambres durante el
ejercicio físico en deportistas que están bien entrenados y que no
trabajan nunca hasta llegar al agotamiento. En estos casos el calambre
suele deberse a un desequilibrio de sales minerales en el organismo, ya sea por exceso o por defecto (Normalmente calcio, sodio, magnesio o potasio.)
Una dieta rica en determinadas vitaminas y el
suministro adecuado de los minerales mencionados a nuestro organismo es
altamente recomendable para evitar calambres. Entre las vitaminas más aconsejables para evitarlos están:
Vitamina B2. Se puede encontrar en las
almendras, hígado y vísceras en general; los extractos de carne, el
germen de trigo y la levadura de cerveza.
Vitamina C. Se encuentra en la naranja y el
limón, perejil, pimientos, repollo, brócoli, berros y el kiwi.
Vitamina D. Principalmente en la leche y quesos
grasos, el aceite de hígado de bacalao, los pescados (frescos y en
conserva).
Vitamina PP (o B3). Está presente en alcachofas y
espinacas, el hígado de ternera y los concentrados de carne.
Calambres por mala postura.
Suelen aparecer durante la noche. Generalmente
se deben a una mala postura mantenida durante demasiado tiempo o
también, en el caso de las mujeres, ocurren mucho por el abuso de los
zapatos de tacón alto. Para detener estos calambres nocturnos debe
estirar inmediatamente los músculos contraídos. Si después aparece
hinchazón y el dolor es demasiado intenso, las fricciones o masajes con
aceite alcanforado pueden ser de gran ayuda. Darse un baño con agua
caliente relajará toda la musculatura y aplicar hielo a un músculo que
ha sufrido un calambre alivia la hinchazón y el agarrotamiento de la
zona.
Hablando específicamente de casos en el
ciclismo, las malas posturas pueden ser causadas por el uso de marcos
no acordes con la antropometría del individuo: muy cortos o largos,
altos o muy bajos, etc. O medidas erróneas en algunos accesorios como
cañas de manubrio, cañas de sillín y bielas e, incluso, hasta
zapatillas no indicadas. Para tener una mala posición sobre la
bicicleta no se necesita un desequilibrio de metros; basta con un
error de algunos milímetros o centímetros para que comience a generarse
una patología muscular o de columna. Por eso es tan importante que el
ciclista, antes de pensar en adquirir las gafas de moda, dé toda la
importancia a las medidas de su bicicleta y sea asesorado para adoptar
una correcta posición sobre ella.
Consejos para evitar calambres musculares.
Hacer ejercicio físico. La gente sedentaria
es más propensa a los calambres por falta de elasticidad en sus
músculos.
Hay que procurar entrenar siempre de forma progresiva y gradual.
Nunca ejercitarse hasta el agotamiento.
Es muy importante aprender a respirar durante el esfuerzo físico.
No olvide realizar ejercicios de
estiramiento y flexibilidad como calentamiento y enfriamiento antes y
después de un entrenamiento deportivo.
Nunca realizar movimientos bruscos.
Intente adoptar a la hora de dormir posturas
que no impliquen contracciones musculares. Evite el exceso de peso
sobre las piernas.
Procure mantener una dieta equilibrada en sales minerales y vitaminas.
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Un alto
porcentaje de los calambres que ocurren durante el ejercicio puede ser
atribuido a una gran pérdida de líquido corporal así como a la pérdida
de electrolitos como el sodio. El sodio es un importante mineral
que interviene en la formación de las señales eléctricas de los nervios
que producen los movimientos musculares, y su deficiencia asociada a la
de fluidos determina la presencia de músculos ¨irritables¨. Bajo tales
condiciones, un movimiento un poco más intenso puede desencadenar una
contractura muscular incontrolable. Recordemos que una ligera
disminución del sodio sanguíneo, determinada por una dieta baja en
sodio o una sudoración notablemente profusa, puede causar este cuadro.
Por otra parte, se indica la teoría que sugiere que la fatiga muscular
causa una falta de control en los sensores eléctricos musculares,
generando una contracción tetánica de la masa muscular. Aparentemente
la contracción del músculo en su posición mas corta es el factor
mecánico desencadenante de este cuadro.
En los ciclistas la causa de los calambres
todavía no está claramente definida pero existen diversas teorías a las
cuales se atribuye su aparición como la deshidratación, la alteración
de los electrolitos y/o actividad anormal de las motoneuronas que
inervan a los músculos. Se ha evidenciado que la fatiga general y
muscular así como la falta de elasticidad son factores que predisponen a
su aparición. Su prevención y tratamiento se sustentan sobre un buen
entrenamiento de flexibilidad pasiva así como una buena nutrición e
hidratación.
En la literatura científica podemos evidenciar
que los calambres pueden ser síntomas de síndromes clínicos congénitos,
de condiciones patológicas adquiridas así como ciertas situaciones
especiales entre las que están el ejercicio en ambiente caluroso donde
hay una pérdida alta en líquido corporal debido a la sudoración
profusa.
FACTORES DE RIESGO Y PREVENCION
En los deportes de resistencia como el ciclismo
se han identificado factores de riesgo como un alto índice de masa
corporal, hábitos irregulares de elasticidad, historia familiar de
calambres, alta intensidad de entrenamiento, entrenamiento de larga
duración y fatiga muscular precoz.
Ante la presencia de calambres musculares, se
deberá intentar realizar ejercicios de elasticidad en los músculos
afectados, manteniendo la posición de alargamiento hasta que ceda la
contractura, retornando el músculo a su posición en forma que no
reaparezca el calambre. Al mismo tiempo se debería dar soporte al
ciclista colocándolo en un área fresca y dándole hidratación oral.
Es importante tratar de prevenir los calambres.
Esto se puede lograr recomendando a los ciclistas que estén bien
acondicionados para la actividad deportiva que realizan, que realicen
ejercicio de flexibilidad en los músculos que hayan sufrido calambres
previamente, que mantengan una adecuada nutrición (carbohidratos y
fluidos) para prevenir la fatiga muscular durante el ejercicio y de ser
necesario que reduzcan la intensidad y la duración del esfuerzo.
RESUMIENDO:
· Los calambres son frecuentes en la mayoría de los deportes, aunque su prevalencia es mayor en los deportes de resistencia.
· El origen de los calambres en los deportistas no está bien
definido, siendo atribuidos a alteraciones del contenido del agua y de
minerales como el sodio.
· Su aparición puede ser desencadenada por esfuerzos inusuales en
intensidad y duración, que determinan niveles elevados de fatiga.
· Ante un cuadro de calambres, se deberá practicar un alargamiento
estático del músculo afectado, llevándolo lentamente a su longitud
inicial.
· Se pueden recomendar para su prevención un buen acondicionamiento
físico que incluya ejercicios de flexibilidad así como una nutrición
adecuada en los aspectos de energía e hidratación.
El papel del magnesio en los deportistas
Es un mineral básico para el deportista por su
papel en la relajación muscular y el buen funcionamiento del corazón.
Un déficit de magnesio
originaría una excitación
nerviosa y muscular excesiva (calambre muscular, mialgias...), latidos
cardíacos irregulares, reducción de la presión sanguínea, debilidad...,
por tanto, hay una relación directa entre la concentración de magnesio
y la contracción muscular.
Además, este mineral es necesario para la
transferencia y la liberación de energía. El esfuerzo genera una
pérdida de magnesio, y la falta del mismo conduce a una reducción de
las capacidades de resistencia y de adaptación al esfuerzo. Por todo
ello, es fundamental valorar la disponibilidad de magnesio en la dieta
del deportista.
Los niveles séricos de distintos minerales,
incluido el magnesio, no reflejan el estado actual del mineral en el
organismo. Por ejemplo, un deportista puede perder hasta el 20% de las
reservas de magnesio de su organismo sin que se modifique la
concentración plasmática de magnesio.
Dieta rica en Magnesio
El magnesio forma complejos con la clorofila,
el pigmento vegetal que proporciona el color verde a ciertas verduras,
por lo que los vegetales verdes (espinacas, acelga, lechuga, ...) son
una buena fuente. Este mineral abunda también en las carnes, el
marisco, los productos lácteos, los frutos secos y los granos de
cereales integrales (no molidos ni refinados).
El agua
es otro alimento que puede contener hasta 120
miligramos /litro de este mineral, y constituye una excelente forma de
absorción del magnesio.
Las dietas ricas en alimentos refinados suelen
tener menor contenido de magnesio que las ricas en vegetales y granos
no refinados. El mineral se pierde durante el refinamiento de los
cereales, como la harina de trigo y el arroz y el procesamiento de los
alimentos, como el azúcar. De manera que una dieta rica en magnesio es
aquella que incluye cada día variedad de vegetales, suficiente cantidad
de carnes o pescados, así como cereales y derivados integrales (pan,
galletas, cereales de desayuno).
Otra de las posibles causas de los calambres, es una dieta pobre en Potasio,
ya que este elemento tiene relación directa con la contracción y
relajación de los músculos. Su deficiencia, conocida como hipocalemia,
produce alteraciones del ritmo cardíaco (taquicardias), debilidad
corporal (náuseas o mareos) y calambres en las piernas, entre
otras patologías. Por eso el ciclista, debe incluir en su dieta
diaria, alimentos ricos en Potasio tales como: fríjoles, banano,
berros, aguacate, melón, zanahoria, tomate, entre los más conocidos.